El Enyesque: nueva columna de abartraba

Príncipe Alberto/Príncipe Azul
Fotografía del postre Príncipe Alberto, cortesía de Antonio Arroyo para abartraba

Por Antonio Arroyo Silva

A Matilde Arroyo Felipe, como a tantas mujeres canarias, al principio, no le fue bien en la vida. Su marido sin previo aviso emigró a Venezuela dejándola sola con dos hijas. Ya no se supo más de él. Como dice tía Matilde: ni soltera, ni casada, ni viuda. No podía depender de ninguna manera de otro hombre no sólo por sus propias creencias religiosas, sino por los tiempos que corrían de posguerra en que toda España se transformó en un reclinatorio.

Sin embargo, contra viento y marea, esta mujer palmera sacó a toda la familia adelante gracias a su trabajo de repostera. Primero, hacía los postres típicos de La Palma que aprendió de sus ancestros tiñéndolos con su imaginación y buena maña y se los regalaba a sus amigas, vecinos y parientes. Ante el éxito obtenido y la demanda subsiguiente decidió venderlos de casa en casa, cuando la escasez pecuniaria acuciaba y había que alimentar a sus hijas. Se le ocurrió la feliz idea de hacer una tarta casera a base de un postre canario elaborado con almendras, azúcar, miel y huevos con tiras sabrosas de sus excelentes bizcochones. De esta manera redescubrió y reinventó el bienmesabe hasta el punto de ser considerada la madre del mismo. Después llegaron los encargos de todos los restaurantes de la Isla y el Archipiélago. Así que sustituyó la cocina de gas y los calderos viejos pero únicos por toda una fábrica artesanal que instaló en su casa. Más tarde, allí mismo, puso una cafetería donde se pueden degustar las especialidades de Matilde: el queso de almendra, las rapaduras… pero lo que más demanda el público son el bienmesabe y el Príncipe Alberto.

Desde pequeño me llamaba la atención el nombre de éste último y siempre que le preguntaba se ponía colorada y reía con ese aire tan lleno de vida que la caracteriza. Más tarde, cuando fui mayor, me dijo que un día tiempo atrás había visto al príncipe Alberto de Mónaco y ese postre estaba más bueno que él. Gracia de mujer, alegría sana.

Imagen cortesía de Antonio Arroyo para abartraba

Me gustaba ir a casa de mi tía Matilde. Yo que vivía antes en Santa Cruz de La Palma (la “Suidá”) cogía la guagua hasta Los Llanos de Aridane, al otro lado de la Isla, y sin más, sobre todo en tiempos veraniegos, me alojaba en su casa llanense, no sólo por su arte culinario sino por la inmensa alegría con que impregnaba mi espíritu.

“Los Llanos”, cafetería de Matilde Arroyo. Imagen cortesía de Antonio Arroyo para abartraba

Así es que el Príncipe Alberto es un postre que inventó Matilde. Todo el mundo sabe sus ingredientes: azúcar, huevos, chocolate fondant, avellanas, bizcochos de soletilla…; pero nadie (muchos han intentado imitarlo, y no lo han conseguido) se explica cómo le queda tan rico. Yo sí que lo sé. A base de ingredientes de humanidad. La dulzura de su persona más la dulzura del azúcar, la almendra de sus ojos llenos de vida con las almendras que se recogen en el Valle de Aridane. En resumen, ingredientes naturales, paciencia y amor como sólo una mujer que ha luchado con los elementos sabe hacer. Una mujer que se cansó de esperar en los viejos norayes del tiempo el regreso de su “Príncipe Azul”, se reencontró, pues, con un Príncipe Alberto, no de Mónaco, sino más sabroso. Y esta mujer con su simpatía y la de toda la familia nos lo brinda, lo comparte.

Ya está muy mayor y sufre el rigor de esas odiosas enfermedades seniles; pero no pierde la sonrisa. Ahora trabajan mis primas Yaya y Nieves Ángeles y aquellos nietecitos tan vivaces que conocí hace tiempo. La dedicación y la humanidad tienen buena recompensa.
El año pasado (2009) el Gobierno Canario le concedió la Medalla de Oro por su labor. Apenas pudo decir palabra en la Ceremonia de recogida del Galardón. Sólo “gracias” y se echó a llorar de la emoción.


http://matildearroyo.com/index.html


Contacto:

Repostería Matilde Arroyo.
Representante:
María de los Ángeles Arroyo Felipe
Dirección: C/Benigno Carballo, Nº 6.38760. Los Llanos de Aridane, La Palma, Islas Canarias, España.
Teléfono: 922 460 336
Email: matildearroyo@matildearroyo.com

Texto: Antonio Arroyo Silva
Diseño y edición: Óscar Alarcón García para abartraba

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Published in: on diciembre 11, 2010 at 8:01 am  Dejar un comentario  

Las sillas vacías:

El premio Nobel de la paz 2010
Imagen tomada de http://www.frontera.info/EdicionEnLinea/Notas/Internacional/10122010/483823.aspx
Este viernes 10 de diciembre, una silla vacía recibió el premio Nobel de la paz, 2010.
El premio que recibiría el chino Liu Xiaobo se colocó en una silla vacía, la cual sería ocupada por el activista.
A un lado se encontraba otra silla vacía, pues se esperaba contar con la presencia de la esposa de Liu Xiaobo, o alguno de los familiares, pero esto no sucedió.

El gobierno chino impidió que, tanto Liu como alguno de sus familiares, salieran del país y colocó una guardia frente a la casa de la familia de quien luchara por los derechos humanos en China, después de finalizada la era de Mao Tse-Tung.

Algunos otros países no enviaron representación a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la paz, como señal de protesta, pues apoyan las leyes que en China establecen la no crítica al régimen de gobierno.

Liu Xiaobo. Imagen tomada de http://biblio-algorfa.blogspot.com/2010/10/dos-premios-nobel-2010.html

Texto, edición y diseño: Óscar Alarcón García para abartraba

Published in: on diciembre 10, 2010 at 3:17 pm  Dejar un comentario  

Fito Páez en México

Se presentará el 6 de noviembre en el Auditorio Nacional para celebrar 30 años de carrera
Por Óscar Alarcón

Desde el disco Naturaleza Sangre, Fito Páez no nos había ofrecido un buen inicio para un disco. Algunos llegaron a decir que el rosarino había comenzado el declive de su carrera.

Pero al comenzar a escuchar la canción con la que abre el nuevo disco nos podemos dar cuenta de que se renovó; la primera canción “Confiá” tiene el feeling que se encuentra en las canciones que más éxito le han otorgado a me gustan de Páez, como “A rodar la vida”, “Dos en la ciudad”, y la nueva versión de “Polaroid de locura ordinaria” incluida en el disco Mi Vida con Ellas.

Y es que sólo basta revisar dos de sus anteriores discos, El mundo cabe en una canción y Rodolfo para entender de lo que estamos hablando. Sobre todo el último, al que podemos calificar con un sólo adjetivo: insufrible.

Sin llegar a la “redondez” que logró con discos como El amor después del amor o Abre, en Confiá, desde la primera canción notamos que Fito Páez decidió incluir nuevamente los metales, y aunque el disco tiene canciones que se sienten “van a la baja”, el material es respetable, pues Fito Páez sabe cómo arreglar para que la sección de las trompetas y los trombones se escuchen bien. Nos da muestra que probablemente esté de regreso, y que también, quizá, las canciones de este disco puedan ser coreadas en los conciertos, como el que ofrecerá el próximo sábado 6 de noviembre de 2010, en el que celebrará 30 años de carrera.

A pesar de que, como bien decía Sabina de él: “pero en rimas consonates, si me extrañas, mándame un fax”, el concierto promete ser uno de los mejores que se han presentado en el coloso del paseo de Reforma.
Fito Páez declaró que este disco se llamaría La Nave Espacial pero al final decidió cambiarle el nombre. Quizá porque es un nombre ya usado o porque podía no tener tanto marketin’, con ese nombre se podría haber pensado en una alusión directa a 2001 Odisea del espacio; y lo que es más, en el booklet del disco se incluye una ilustración de un hueso parecido al de la película de Kubrick.

Otro elemento que llama la atención es la portada. Supuestamente es un desdoblamiento en el que Páez se enfrenta a Páez. Algo que no es nuevo y que como pueden ver en esta imagen, George Harrison ya lo hizo hace mucho tiempo:

El disco de George Harrison se llama 33 y un tercio, que eran las revoluciones a las que giraban los discos L.P. en los tornamesas. El disco es de 1976.

Y del cual, Fito se haya inspirado en la portada de ex beatle para hacer la de este nuevo disco. Quizá:

Páez vs. Páez. Confiá

Creo que es un buen regreso. Desde noviembre de 2009, cuando Fito Páez estuvo en Puebla, nos dimos cuenta de que no había perdido la magia y en este disco la retoma; y aunque ya no se hace acompañar por los Killer Burritos, los músicos que lo acompañan le dieron buena batalla.

Aquí el track list, las recomendaciones son “Confiá”, “El Mundo de Hoy”, Tiempo al tiempo” & “Fuera de Control”, todas con buenos arreglos en los metales:

01.Confia
02.Tiempo al tiempo
03.M & M
04.La nave espacial
05.London Town
06.Limbo Mambo
07.La ley de la vida
08.El mundo de hoy
09.Saliendo de tu prision
10.En el baño de un hotel
11.Fuera de control
12.Desaluz

Pronto más noticias de este concierto.

Diseño, manipulación digital de las imágenes, y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Published in: on noviembre 3, 2010 at 10:56 pm  Dejar un comentario  

4 poemas de Egor Mardones

del libro Taxi Driver
Portada del libro Taxi Driver, de Egor Mardones. Imagen cortesía del autor para abartraba
Les presentamos 4 poemas de Egor Mardones de su libro Taxi Driver publicado por Al Aire Libro Editorial.
Esperamos que sean de su agrado.

Taxi Libre

Sentado al volante del taxi
emerjo de una espesa niebla
como aquellas que preceden las actuaciones
de los grupos de rock
y entro lentamente en escena
a las calles de la citi
a la página en blanco
a la radiante oscuridad de la sala de cine.

De aquí en adelante ya todo es mundo:
esquinas violentas, música a todo volumen
tráfico endemoniado
y película corriendo a la velocidad de la noche.

Cero Kilómetro

Hablando en cómic
arriendo un departamento miserable
en las afueras de la citi.

Tengo un TV cable con 666 canales apagado todo el día
videos porno,
rock en abundancia, música pasada de moda
y desordenados libros que no termino más
de leer.

Me emborracho frecuentemente, a lo Ginsberg
fumo marihuana toda vez que puedo
y ando taxiando hasta el fin
de la maldita noche americana.

No es mucho, lo sé, pero al menos
estoy en el medio desta road movie
a miles y miles de kilómetros todavía
de la negra e inevitable palabra FIN.

Egor Mardones, en La Chascona, una de las casas de Pablo Neruda, Santiago, Chile.
Foto de JP del Río (2009) con permiso de Egor Margones, para abartraba.
Asalto a mano armada

Los muy putas me abordaron en la traficada
Avenida Utopía Forever.

Me encañonaron y robaron en las inmediaciones de Suburbia
la implacable Chinatown desta violentísima citi.

Me encontraron dos días después en el portaequipajes
del taxi: golpeado, delirando, casi vivo…

Y aquí me tienen de nuevo en vuestras calles
radiantes de perdición y mala noche
rodando y rodando como siempre
con el acelerador a fondo y la vista fija
en el espejo retrovisor.

Free Way

Nadie en estas calles por las que voy rodando a la hora del lobo
Nadie cuando me voy de drogas y copas al Bar Terminal
Nadie en el departamento cuando regreso a él de madrugada
Nadie en este taxi la mayoría de las veces.

En fin,

NADA
encima de la citi
debajo de la citi
NADA

¿Quién es Egor Mardones?

Solapa del libro Taxi Driver de Egor Mardones.


Diseño, edición, manipulación digital de imágenes y texto: Óscar Alarcón para abartraba

Published in: on noviembre 3, 2010 at 1:30 am  Dejar un comentario  

Indispensables de abartraba:

Tres de Wajda

Por Rodrigo Durana

Andrzej Wajda es quizá el máximo representante del cine polaco; tras la ocupación nazi, comenzó su carrera siguiendo siempre la línea política y lo que muchos llaman crónica de su país, aunque más bien se trata de una visión crítica de su cultura y el actuar del individuo polaco dentro de su sociedad: el gen religioso y la enorme capacidad de reconstruirse históricamente como país, como nación, a pesar de las múltiples guerras y ocupaciones. Wajda representa la realidad en sus filmes y encuentra lo bello en lo adverso y lo hostil del ser humano. Admirado por muchos cineastas, ha marcado una forma de hacer cine, es decir un matiz cinematográfico personal.

Wszystko na sprzedaz (Todo en venta).
Polonia 1968.
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda
FOTOG: Witold Sobocinski
MÚSICA: Andrej Korzynski
INT: Beata Tyskiewicz, Elzbieta Czyzewska, Andzej Lapicki, Daniel Olbrychski.

Portada de Todo en Venta

Tras la muerte, al caer de un tren en movimiento, de Zbigniew Cybulski, Wajda dirige un film donde se nos presenta a un director de cine realizando una película en la que una mujer actúa el personaje de la esposa de un personaje determinado. Al salir del set, la actriz busca a su marido, (el actor principal de esa película) y cuya ex mujer es la actual esposa del director y quien la ayuda en la búsqueda; averiguación que las lleva a encontrar el lugar donde dicho actor murió la noche anterior cayendo de un tren en movimiento. La muerte del actor obliga al director a buscar un reemplazante que trabaje en una nueva película que se tratará sobre la vida del actor recién muerto, pero sin su presencia.

Wajda realiza un film en el que su alter ego es el personaje del director dentro de la película. La premisa es la muerte, en la vida real, de su actor principal hasta ese momento, de la mayoría de sus filmes. Wajda crea un espiral de tiempo y espacio en el que la historia resulta ser otra historia dentro de otra historia y que hace recordar a Julio Cortázar y su Continuidad en los parques. Wajda no sólo realiza una metáfora del momento que vivía, también realiza el ejercicio metatextual cinematográfico perfecto: el cine dentro del cine, en donde el cuestionamiento a la creación y la labor del creador es el principal motor. La fotografía nos lleva por paisajes fríos, azules y grises de la Polonia invernal. Mención especial merecen las actuaciones de Elizbieta Czyzewka y de Beata Tyskiewicz, pues actuar de una actriz que actúa que es una actriz, no es cosa de todo los días.
Finalmente, Wajda concreta un film en el que es expuesto el concepto de verdad en el sentido más amplio.

Krajobraz Po Bitwie (Paisaje después de la batalla).
Polonia, 1970
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda y Andrzej Brozowski basado en los cuentos de Tadeusza Barowskiego.
DIR FOTOG: Zygmunt Samousiuk.
INT: Daniel Olbrychski, Stanisawa Celinska, Aleksander Bardini.
Portada de Paisaje después de la batalla

Film en el que Wajda nos presenta a un grupo de judíos presos por los nazis en la segunda guerra mundial, y que meses después de terminada la guerra, son trasladados, por los norteamericanos, de cuartel en cuartel por toda Alemania, pues temían que “hicieran mal uso de su libertad”. El film comienza con la música de Vivaldi, la primavera, los presos polacos en la nieve, matan a un soldado alemán. Ya en el verano los presos marchan para no perder la conciencia, algunos, como un poeta (Brozowski) que lleva toda la guerra preso, prefieren refugiarse tras las paredes, y al cuestionar a un superior es encarcelado. En el otoño llegan y con él, otro grupo de refugiados en el que arriban mujeres y un grupo de religiosos, entre ellos un cardenal, que ofician una misa para los “presos”. Una alemana roba comida en la cocina y es llevada con golpes y ya sin pantalón con las autoridades para que ellos la juzguen, al salir del lugar llora perturbada, va sin calzoncillos y sólo con una camisa rota, “ha sido perdonada”. Una de las mujeres polacas cuestiona al poeta sobre su estado como prisionero, lo incita a escapar y al hacerlo llegan a un bosque en la que el poeta se siente incomodo, deciden regresar y al llegar al cuartel la mujer es muerta por accidente. Ya en el invierno (con música de Vivaldi) vemos los créditos pintados en los vagones del tren.

Wajda no sólo cuestiona a los americanos y su proceder tras la guerra, también hace un cuestionamiento, como en casi todo su cine, al concepto de libertad, al encierro del hombre tras las paredes de la sociedad, mostrando cómo la libertad es sólo parámetros cambiantes sobre cuales movernos. Cuando el poeta y la mujer van al bosque, se entiende una reminiscencia al jardín del edén, pero en éste, Adán no quiere nada con Eva y cuando por fin se entrega, se da cuenta que ya no puede con esa libertad “absoluta”, necesita regresar a la tierra, a sus paradigmas de libertad humana, ella le dice: “no eres persona, eres polaco”; ella quería ser libre y lo era, al regresar, irónicamente es muerta. Wajda no sólo realiza un film sobre la guerra y sus consecuencias en Polonia, hace un cuestionamiento sobre el hombre, su proceder y su estadio en el mundo.

Ziemia Obiecana (La tierra prometida).
Polonia, 1975.
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda, basado en la novela de Wladyslaw Stanislaw Reymon.
INTER: Daniel Olbrychsky, Wojciech Pzoniak, Andrzej Seweryn, Anna Nehrebecka, Tadeusz Bialoszcynski.
MÚSICA: Wojciech Kilar.
DIR FOTOG: Witold Sobocinski
DIR ARTE: Tadeusz Kosarewicsz

Portada de La Tierra Prometida
Polonia desde mucho tiempo atrás ha sido presa de invasiones y por tanto su territorio ha pertenecido a diversos países y gobernado por distintas ideologías políticas; a pesar de ello, se mantuvieron como patria bajo un nacionalismo basado en la estructura religiosa católica cristiana y todo lo que de ello se deriva. En La tierra prometida (basada en la novela de Reymon). Wajda nos ubica en la ciudad de Lodz cuando alcanzaba su máximo auge como centro capitalista. Habitada por obreros, empresarios alemanes y rusos, aristócratas polacos y prestamistas judíos. La historia se centra en Karol Borowiecki (Daniel Olbychsky), quien es un polaco con abolengo y se desempeña como administrador de una fábrica. XXX con sus dos amigos Max, un alemán, hijo de un dueño de fábricas y Mortiz un judío con habilidades con el dinero, se embarcan en la enorme empresa de poner una fábrica, haciéndose valer de todos las acciones, algunas de ellas completamente inmorales. Karol conquista a la esposa de un judío y consigue información privilegiada, está comprometido con una polaca de abolengo a la que hace vender sus propiedades para tener capital para la fábrica. La inmoralidad de las acciones los lleva a tener múltiples enemigos, mismos que los llevan al desastre al poco tiempo de inaugurar la fábrica. Karol, tras la pérdida, consigue una esposa, hija de un magnate ruso y nuevamente se ubica en el lugar privilegiado que tanto buscó.

La dirección de arte es casi perfecta pues, aunque son pocas las calles que vemos del Lodz de esa época, están perfectamente “caracterizadas” y los interiores y el vestuario nos ubican en una especie de cuadro costumbrista del siglo XIX. Wajda realiza un film que podría adjetivarse como político, pues critica de forma contundente el estilo de vida arrollador capitalista, sin reserva alguna. Sin embargo el film, más que político, trata sobre el ser humano en general y las diversas manifestaciones de la naturaleza humana. Karol es el Hombre, todos los hombres y Lodz es el mundo actual, voraz y mordido.

Diseño, edición y manipulación digital de las imágenes: Óscar Alarcón para abartraba.

Fallece Alí Chumacero, poeta

A los 92 años “callo la voz, mudos los labios”


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Published in: on octubre 24, 2010 at 4:37 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Óscar de la Borbolla

La Libertad de Ser Distinto

Óscar de la Borbolla.
Fotografías de Pascual Borzelli Iglesias

Por Óscar Alarcón
22 de octubre de 2010

¿Cómo ves el estado de salud de la literatura en México? Se dice mucho de la generación de los nacidos en la década de los 70’s que son la generación sin generación.
Te soy franco: ni la veo. He adoptado —no sé si como filosofía o política vital— no enterarme.

La verdad es que estoy muy desconectado de la literatura; llevo años ya —creo que voy para diez— en que rara vez leo libros de literatura. Lo debo de confesar vergonzosamente, lo que sucede es que lo último que leí me sonó tan desabrido que mandó a las páginas de los libros de ciencia. Y con aquel proyecto que estaba haciendo de una novela con un matemático empecé a aficionarme y ahora es un vicio y una adicción, leer libros de ciencia. Me interesa sobre todo la filosofía de las matemáticas y ahí ando detrás de autores como John D. Barrow o Ian Stewart, y los leo con fruición. Existe otro matemático que es John Allen Paulos, que de verdad me han absorbido todas las horas de lectura que tengo. Y no estoy enterado. De las últimas cosas que leí de literatura, el último libro que leí fue La Soledad de los Números Primos de un italiano, un físico muy jovencito. Me llamó la atención justo por el tema, la novela me pareció más o menos. No estoy metido en eso. Ni sé.

Imagen de la portada del nuevo libro de Óscar de la Borbolla: La Libertad de Ser Distinto
Con anterioridad ya se había manifestado tu inclinación por la lectura de ciencia, su reflejo es en Dios sí Juega a los Dados, en donde los cuentos están armados sobre una teoría de las leyes de la física, o una teoría filosófica. No es nada nuevo ¿no?
No, no es nada nuevo. Voy por etapas, durante un tiempo estuve clavadísimo en la filosofía, luego clavadísimo en la literatura, y ando como regresando a la filosofía; de hecho este último libro, La Libertad de Ser Distinto, es como una mixtura entre el ensayo filosófico muy clavado como en La Rebeldía de Pensar, éste es la mezcla de las dos vocaciones que tengo.

Nunca dejé de preocuparme por la filosofía —aunque la desatendí un rato para clavarme en las cuestiones narrativas— pero creo que ahora quisiera cultivar las dos cosas a la par; y en lo que más me entretengo, lo que más me gusta es la parte de la ciencia, creo que hay cosas más imaginativas de ese lado. En los modelos de los matemáticos hay unos delirios de imaginación que ni los más potentes poetas son capaces de hacerme ver. Hay un montón de ciencias: la cibernética, la genética en ella se están trabajando cosas que, de veras, me provocan orgasmos de imaginación.
En cambio las anécdotas de la literatura me suenan parecidas unas a otras, y le he perdido interés.

Óscar de la Borbolla paseando a su perro Lucas

El Curioso Incidente del Perro a Medianoche, de Mark Haddon, es una novela en donde el protagonista es un niño que tiene síndrome de Asperger, y tiene una obsesión con los números y fijación con las matemáticas; ¿podríamos esperar algo en un futuro dentro de tu narrativa? ¿Una novela que contenga claves matemáticas?
Ya está la novela hecha, ya la terminé. Se llama El Futuro no Será de Nadie, y el personaje principal, que es un matemático de profesión, que para poder ganarse la vida no le queda más remedio que trabajar traicionando la pureza de la matemática, metiéndose a trabajar de actuario. Él sueña con resolver el último teorema de Fermat —pese a que ya hace unos años Andreuw Wiles comprobó que sí era verdad—, pero éste que lleva toda su vida tratando de hallar la solución, piensa que la solución de Wiles, es —aunque correcta— demasiado farragosa, poco elegante. Porque Fermat lo que dejó dicho fue que no le cabía en el margen de la página donde estaba comentando las matemáticas de Diofanto, y entonces mi matemático sueña con encontrar esa solución breve. Porque seguramente si Fermat lo dijo, la tenía.

Y en cambio Wiles se echa como 187 páginas de matemática moderna para demostrarlo —que es una cosa verdaderamente tortuosa y tosca. En matemáticas, como en el movimiento de los dedos en una flauta, la solución más sencilla es la más elegante. Porque se pueden sacar las notas de una flauta en muchas formas de poner los dedos, pero hay unas muy incómodas. Igual en matemáticas, cuando se encuentra la ruta corta, esa es la mejor.

Ó de la B

Entonces vive con esa frustración y toda la novela está cifrada con cuestiones matemáticas. El encuentro con el personaje antagonista se da a través de un modelo de Poincaré, que es “La sección de Poincaré”, así que logra encontrarla porque se le pierde en el metro. Tiene implícita una crítica a la ley más famosa de Gauss, que es la de curva decreciente. Tengo dos personajes principales: siempre que el matemático aparece, todas las metáforas tienen alguna alusión a los números; y la co-protagonista es una pintora, todas las veces que ella aparece tiene que ver con pintura.

Ahí creo que está mi planteamiento principal. Leí muchos años para poder presentarlo de una manera suave para el lector. Y me he quedado con la inquietud filosófica de un aforismo de Einstein, que dice “lo misterioso del universo es que no sea misterioso”, y no lo es porque está escrito en caracteres matemáticos.
Le he dado muchas vueltas a esa frase porque creo que actualmente la filosofía debería de tratar de explicarse por qué la estructura última de la Realidad puede expresarse matemáticamente. Cómo es posible que algo que surgió por un mero conteo para llevar la relación de los caballos que se prestaban unos a otros —haciendo marcas en un palo o echando piedritas en una vasija— cómo es que eso ha permitido encontrar —eso que podría no haberse dado, incluso se hubiera podido desarrollar de maneras muy diferentes, hay muchas matemáticas con bases diferentes no sólo la decimal— por qué ésta en particular permite esos alcances para desentrañar el movimiento de lo real. Como filósofo me inquieta muchísimo, sobre todo porque Platón, en el último de sus libros que es el de las Leyes, dice que Dios es un geómetra —y Platón era un matemático importante.

A cada tanto va apareciendo que la verdadera ontología, o sea la lógica de la Realidad, es matemática. Y entre mis colegas veo que andan haciendo una bola de idioteces; todos los posmodernos dedicándose a comentarios de lo más sofisticados y artificiosos, complicados y tediosos, pero nadie está como en algún momento estuvo Kant, enfrentándose al problemón que le representaba la presencia de Newton, y ha conseguido armar unos juicios que eran de experiencia y sin embargo universales. Que ese es todo el problemón de Kant. Creo que actualmente hace falta un Kant que nos haga entender qué demonios pasa con esta arquitectura de lo real, que es matemática. O por lo menos hasta donde se deja ver. Eso me tiene muy preocupado y sigo leyendo cosas.

Ó de la B con Sergio Pitol

Ahora que lo mencionas, esta inquietud es añeja, no sólo en tu caso sino en la Historia de la Humanidad. Pienso en algunos frontispicios de libros que se encuentran en la Biblioteca Palafoxiana, y la maravilla de los grabados tienen una excelente técnica pero a la vez los temas están emparentados con teorías matemáticas. Entonces tiene mucha relación esta explicación que das del universo.
Si te metes un poquito y ves los números —no como las tontas y sosas cuentas que nos enseñan en la escuela que nada más nos vuelven a la matemática una cosa mecánica— y lo que representan, descubres cosas maravillosas. En el crecimiento de cualquier árbol o de cualquier persona se da una proporción áurea que tiene que ver con la numeración de Fibonacci. Si te pones a pensar en lo que representa el número Pi, parece que la relación que hay entre la distancia lineal del nacimiento del río y su desembocadura en el mar es, respecto de la trayectoria real que el río describe por todas las vueltas que va dando, la relación es de 3.14 a 1. Una cosa es la distancia lineal y la otra es 3.14 esa distancia, ¿en todos los ríos? Eso es una cosa muy extraña.

Si te pones a ver, a la hora de hacer iteraciones —que es en lo que se basan las matemáticas del caos, gracias a las computadoras que son capaces de hacer multiplicaciones por sí mismas de una cantidad por una cantidad— se consiguió una gráfica que en el principio parece ser meramente caótica, después comienza a cobrar forma, y descubre uno imágenes fractales que permiten hacer predicciones. Es interesantísimo, por ponerte un ejemplo: la primera vez que esto se nota es por una anécdota muy reveladora: llega un tipo a una universidad y pone en el pizarrón una gráfica de cómo se había comportado el precio de venta del trigo, entre tal año y tal año. Deja la gráfica en el pizarrón, termina la conferencia y sale. A continuación entra un geógrafo, que había creado un microclima y traía graficada esa conducta del clima. Y cuando ve en el pizarrón la gráfica que él traía —que era absolutamente inédita— piensa que es una broma de muy mal gusto querer burlarse de él. Arma un escándalo y descubren que no, que una y otra concuerdan. Una era simplemente un modelo por iteraciones, y la otra era el registro de la conducta de un producto.

Ó de la B

A partir de eso empiezan a hacerse estudios de cómo se reproducen los conejos; si hay manera de armar un modelo matemático que explique cómo se desenvuelven las epidemias; cómo se arraciman los autos en una carretera de un solo carril… Incluso llegaron a proponer los caóticos la posibilidad de prever movimientos insurreccionales, con modelos matemáticos. De pronto eso que parece no tener nada con la vida real, se entromete; al menos yo me quedo muy desconcertado porque ya no sé si los que suicidan lo hacen porque tienen motivos individuales y personales, o se suicidan porque cumplen con el pronóstico de suicidios anuales y tienen que completar la cifra.

Todo se rige con exactitud más o menos diabólica. Ese tipo de cosas a mí me inquietan mucho y yo me imagino que en todas las épocas han inquietado, pero ahora que los matemáticos verdaderamente están en todas partes —porque detrás de todos estos aparatos que nos rodean y nos facilitan la vida, hay patrones matemáticos nomás. Para decírtelo de una forma, la parte más abstracta, más abstrusa, más metafísica de las matemáticas, era La Teoría de los Números, era ver qué relaciones había entre ellos. Pitágoras comienza a ver qué relaciones existían, como la de los números amigos: que uno número respecto de otro tiene unos divisores y la suma de esos divisores da un número y la suma de los otros divisores da aquél, eso que es una necedad empezó a servir para desarrollar cosas de ese tipo.

Eso que fue durante milenios un trabajo de puro regocijo personal, ahora es lo que está detrás de tu computadora, detrás de todo. Pura Teoría de los Números puesta en la práctica, ya por fin se le dio la parte tecnológica a eso que era conocimiento puro. Así como a mí, me imagino que a mucha gente, a lo largo de la historia le debió haber preocupado. No es casual es que en esos libros haya signos diversos.

Óscar de la Borbolla frente a un mural de Siqueiros

¿Y la poesía? Sabemos que tenías esa espinita clavada, por eso publicaste Los Sótanos de Babel, sería interesante ahora que planteas este tema, ver un libro de poesía con temas numéricos. Se me antojan un montón de ejercicios literarios, por ejemplo en Las Vocales Malditas, que obviamente tiene que ver con letras, pero no un cuento sino un poema que sea numérico.
¡Híjole!, a ese grado no llegaría. Lo único que conozco al respecto es un libro maravilloso, que se llama La Patología del Ser de Ramón Martínez Ocaranza, ya muerto, que era loquísimo, y trata de hacer un poema relacionado con las matemáticas “para llorar tus ceros sensitivos/toda de negro hasta los pies desnuda/todos los manicomios están locos/y Dios está tan loco como sus manicomios”, muchos de los versos tienen relación con los números, pero no conozco más. Y a mí no se me antoja. ¡Qué horror!

Ó de la B

Entonces podríamos decir que te vas en banda y que dejas de lado los temas que se están tocando, no sé si por una necesidad de la literatura mexicana o si se están tocando por moda. Si hacemos una lectura de muchos autores jóvenes siguen una misma línea. Me parece que tu literatura ya le apuesta por otro lado.
Desde siempre estuve muy alejado de lo que es mi contexto cultural. De niño, mientras que los otros leían Hombrecitos, Tom Sawyer y cosas de esas, yo leía a Giovanni Papini y a los poetas malditos y siempre he estado como en otra parte.
Hay un verso, que incluso he convertido como cosa emblemática mía, que dice: “He soñado tanto/he soñado tanto/que ya no soy de aquí”.
Óscar de la Borbolla con René Avilés Fabila

Mis ingredientes espirituales, por llamarlos de algún modo, siempre obedecen a cosas muy extrañas. Se dan montones de modas, por ejemplo ahora que estamos viviendo, sufriendo y padeciendo esto del Bicentenario, todo mundo trae una novela histórica bajo el brazo. Yo pero ni loco haría una de esas cosas. Tengo deseos autóctonos, que me salen quién sabe por qué, que me llevan quién sabe por dónde; como esto de La Libertad de Ser Distinto. De pronto se me ocurrió armar textos muy breves sobre temas que a nadie le importan como las ruedas, las ventanas; pensar qué sería eso esencialmente y luego generar ocho textos por tema. Ir armando una especie de rosario de octaedros y no sé si parezca a alguien, o sea cosa rara.

Los que escriben al grado de poder armar una secta, me parecen escritores de manada. A la hora de que me vaya a psicoanalizar, aspiro a tener una psiqué individual, odiaría que me pudieran analizar en masa.

Ó de la B

En un tema mucho más terrenal, ¿por qué cambiar de editorial, de Patria a Mondadori?
Por razones de ambición. Estuve contento en la editorial Patria, incluso me hicieron una Biblioteca que lleva mi nombre y no sé qué tanto, pero la distribución y la posibilidad de tener un trampolín desde el cual brincar, me la ofrece mucho mejor Random House. De hecho me estoy mudando completito otra vez.

Me acaban de publicar esta novedad pero en la colección de bolsillo, aparecieron simultáneamente Filosofía para Inconformes y Las Vocales Malditas, y en cuanto terminen los contratos de los otros libros, me los voy a traer también para acá. Ya sea a esta edición grandota o en la colección de los long sellers, que es la colección de bolsillo. Pero me mudo completo para Random.

Ó de la B
La última, ¿qué significa para tu vida Pascual Borzelli Iglesias?
Es un buen amigo.

Gracias, tocayo.

Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba
Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias

Indispensables de abartraba:

Cayendo en la levedad de Kundera
Imagen de portada
Con este texto, abartraba inaugura su sección “Indispensables“, en el que se dan a conocer textos o reseñas de obras no de reciente aparición pero que tienen un significado importante para el mundo literario.
Esperamos que lo disfruten.

Por Marina Gavito

Imaginemos que ciertos eventos históricos se repitieran una y otra vez. ¿Qué sería de la Revolución Francesa? ¿Seguiría siendo tan memorable? Milán Kundera en La insoportable levedad del ser, plantea que nunca sabremos si nuestras decisiones serán las correctas; sólo tenemos una vida y nunca tendremos experiencia previa.
El tema en el que gira la obra es la levedad y el peso de las decisiones y las formas de vida. Los griegos preferían la levedad, que es estar cerca del cielo, porque el peso es un equivalente a la muerte.

La obra de Kundera es una novela de amor, pero en el fondo va más allá de eso. La relación entre las dos parejas de la historia nos lleva a conocerlos como individuos: podemos ver a través de sus obsesiones y temores lo que los ha llevado a estar con el otro.

Teresa llega un día a casa de Tomás, y su amor se iniciará por la compasión acompañada de una gripe. Él teme que ella entre a su vida; los encuentros con sus amantes son parte de su cotidianidad y al ofrecerle su cama teme perderlo todo. Al final un serie de casualidades hace que ella se quede en la casa de Tomás y se vuelva la esposa. Bohemia es la ciudad testigo de este relato, una ciudad que en cualquier momento puede adquirir el nombre de Praga, y que será invadida por el ejército Ruso.

Sabina, una pintora, es la amante de Tomás. Una de las tantas mujeres que mantiene en su vida sexual; además de eso y ser su amiga, es la encargada de involucrar a Teresa en el mundo artístico de Bohemia. Sabina opta por romper los cánones, busca ser libre con su pintura, toda su vida busca la levedad; además vive bajo el deseo de traicionar, primero a su padre cuando ésta huye con un joven y se casa, después cuando se topa con la pintura realista y finalmente cuando abandona a Franz.

Es Franz, el médico —casado y con una hija— quien bajo la serie de máscaras de los “simposios” y “congresos”, se encuentra con su amante en diversas ciudades y países, y precisamente esta mujer es una pintora. Durante casi un año mantienen la relación hasta que decide dejar a su esposa pero Sabina lo abandona antes.

Este es el tronco argumental de la historia, pero hay más: Teresa encierra las heridas de su vida junto a su madre, ella sufre ante la imposibilidad de ser un cuerpo único, la carencia del pudor de la madre y la imposibilidad de obtener una muestra de cariño por parte de ella. Cuando ésta se presenta con Tomás, esos traumas se hacen válidos ante sus constantes infidelidades.

Franz nos lleva a ser testigos de los efectos del kitsch que para Kundera es: “un biombo que oculta la muerte” Además de ser un ideal estético-político, la forma de reflejarlo es en el momento en el que Franz emprende una marcha en pos de una causa social, que en realidad se vuelve un mero espectáculo.

Kundera dedica un capítulo al absurdo: “La sonrisa de Karenin”, que es la mascota de nuestra primera pareja. Teresa sueña que Karenin, su perra, ha parido dos panecillos y una abeja.

La muerte es el final de esta novela. El tema amoroso es tratado desde un punto de vista diferente, la vida es vista en otra perspectiva.

En la novela se manifiesta una visión de la vida actual, pero no en lo referente a la tecnología y el horrible modelo económico, si no a las relaciones humanas, las que nos conciernen a todos; además del tema amoroso, los personajes giran dentro de sus mundos interiores, vemos las fantasías, los sueños, deseos de seres que llegan a ser casi posibles.

Existe una serie de reflexiones que nos atraparán, pero no se deben de considerar como reflexiones sentimentales de tono rosa o consejos para la vida, son solo eso: pequeñas frases que nos atraen y nos acercan a la obra para una relación más íntima con ella.
Ese es el valor de Kundera, ahí parte su levedad.

La insoportable levedad del ser de Milán Kundera. Tusquets Editores, México, 2008, 336 pp.


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

TURBOSÍLABAS

Libro de Leo Lobos, poeta chileno
Leo Lobos mirando ángeles eléctricos. Fotografía de Emilio Arnes, con permiso para abartraba

Por *Antonio Arroyo Silva

A Benjamín, esa inocencia que ilumina.
No sé por qué los libros de poesía son a veces tan especiales. Quizás lo sean aquéllos que nacieron de una palpitación, o que a lo largo de los años su existencia ha alcanzado un alto nivel de energía. Hay palabras que nacen muertas porque, de pretenciosas, agotan su decir; en cambio, otras, que recién nacidas apenas son un soplo, con los años adquieren la fuerza de un huracán. El caso es que, cuando tenemos la fortuna de leer uno de estos libros, sentimos un impulso de emoción inmenso y, al intentar abordarlo desde un punto de vista mínimamente crítico, podemos caer en la tentación de la exaltación deformante. No es exactamente lo que me ocurrió con esta antología que recopila los poemas del poeta chileno Leo Lobos, desde 1986 a 2003, bajo el título Turbosílabas. Poesía Reunida. Muchos viajes que median en el autor desde una fecha a la otra (Francia, Estados Unidos, Brasil, México….) le han dado ese talante universalista de ciudadano del mundo, aparte del que heredó de sus antecesores de la poesía chilena. Un poeta que trasciende no sólo las fronteras físicas, sino las del mismo idioma, y hace que se sumerja en la traducción de poetas brasileños con la misma soltura y mimo que si escribiera sus propios textos. En este sentido, Leo Lobos no es el típico traduttore tradittore sino alguien que capta la respiración de otro poeta y la conduce a su lengua. Un traductor conciente y defensor de un lenguaje universal de la poesía y, además, poeta. Otra frontera que cruza es la de la palabra misma, la electricidad que produce la palabra al ser articulada. De ahí la otra cara de su obra: la poesía visual. Un número infinito de sugerencias nos trae a la mente esta faceta del autor; pero ahora ocupémonos de Turbosílabas.

Inventar paraísos e infiernos a través de la palabra es narrar, es llevar la mente humana más allá de donde el pensamiento pueda alcanzar. Sin embargo, de la necesidad de narrar la vida de una persona surge la magia de la poesía. No se trata, pues, de fijar géneros literarios ni de dilucidar la adscripción de esta obra.

Es cierto el tono narrativo que comenta la autora del prólogo del libro, como ciertos son el profundo lirismo que va más allá de la metafísica de manual al uso. Se trata de la vida, donde (es un hecho) está y debe estar todo el referente de la poesía, que nada dice al que no se deje llevar por la inocencia primigenia. En este punto, la intención del autor es inversa al del simple narrador: no la gran mentira expansiva de la ficción narrativa sino la verdad desnuda de todo saber ulterior al hecho de la vida misma. Aunque esta verdad sea contradictoria.

El mismo poeta, desde el principio, nos hace una declaración de intenciones enfocada siempre hacia y por la vida. Testimonio de un trabajo –dice—que a ratos me parece puede llamarse poesía, ideas líquidas como la sangre, barcos que silenciosamente se estrellan contra la nada, delirios, augurios, amor, cartas que se escapan de la mano, botellas arrojadas al mar durante años, humo y alcohol, voces, libros, sueños, vigilias, partidos y caballos negros de ajedrez, películas, profecías, viajes, dinero, soledad, fotos y óleos, dibujos, sol y tormentas, amistad, música, palabras, signos, enigmas regresando del olvido.

No la vida a partir de la escritura anterior, sino escribir con el cuerpo este que cargamos.

Leo Lobos en Marnay, Francia. Fotografía de Cristiane Grando (2003), con permiso para abartraba
De esta manera, despersonalizando el hecho literario, dejándolo desnudo a la intemperie del vivir, llega la palabra inaugural a la poesía de Leo Lobos. Palabra que regresa del olvido; pero llega acompañada de todos esos objetos y acciones que bordean el existir y forman parte de su aura. Palabras que con el roce de los objetos recuperan su música y fluyen como ríos de energía vital y dada su vocación líquida no renuncian a su expansión hacia el mar próximo, que no separa sino une, porque nos trasciende. No vivir vidas de ficción y derrochar energías ocultándose en el texto sino expandir la vida propia para buscar ese Uno que somos. Una idea orientalista que no parte de los conocimientos previos sino que forma el tejido de la respiración del autor: sin bien saberlo, haciéndolo bien. Asimilación, diría yo, rechazo de la batuta de la tradición literaria, ésa que se construye a base de recortes celulares para encontrar la razón del vacío.

Si que hay una tradición que Leo Lobos recoge en su escritura, tanto de sus lecturas de Jorge Teillier, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas… como del entusiasmo que estos autores le transmitieron en vida, el hálito de sus poéticas, ese extrañamiento y alejamiento crítico de la literatura oficialista para ahondar en un coloquialismo que les confirió mayor vitalidad a la expresión.
También hay que matizar la importancia que nuestro autor le ha dado a los grandes novelistas de ciencia ficción. Ya los escritores norteamericanos de la beat generation vieron en este género, no ya una literatura de evasión y entretenimiento, sino una búsqueda de utopías posibles o imposibles. Nova Express de William Burroughs es un ejemplo. Deleuze buscando la pulsión del rizoma en la expresión. Pero, además, tenemos la presencia de Frank Herbert e Isaac Asimov.

La ciencia-ficción, en principio considerada un género narrativo menor por la Academia, cobra en la poesía de Leo Lobos entidad de utopía como las de Platón, Tomás Moro o Erasmo de Rotterdam. El poeta ve en ellos no la evasión romántica hacia mundos imaginarios y fantásticos, sino la presencia de unos visionarios que ven a la humanidad expandida por el universo buscando la inocencia de la cuna primera o paseando entre las dunas de su propia desolación proyectada hacia un futuro lejano, donde, a pesar de todos los obstáculos, el ser humano encontrará una salida en su propia energía vital. De esta manera, Leo Lobos no pestañea a la hora de citar a estos autores junto a los poetas chilenos, citas, por cierto, desmadejadas de toda intención academicista o postmoderna. No en el sentido que le dieron los llamados novísimos españoles de los años 80. Es su manera de que estos personajes participen en el poema-vórtice posterior. No personajes, como dice el prólogo, sino integrantes de una conversación intemporal que se extiende a los lectores. Voces corales estratégicamente situadas en el tejido epidérmico del poema. Visionario, pues, el propio poeta. De esta manera apunta al hombre de la ciudad, como un ser contradictorio (como humano que es) que unas veces se ve como un pequeño dios y otras la criatura más ínfima de la creación en toda su finitud y desasosiego, que ni siquiera se para a pensar en su infinitud

Cuando pase nada,
y el cielo se estrelle sobre nuestras
cabezas, y entremos a empujones al
cementerio, como
vacas muertas
al vividero.

He aquí la urbe donde el ser humano se transforma en homúnculo, que se diluye entre la multitud y se despersonaliza, donde más que la muerte realmente le aterra la vida. Es la primera muerte de la que habla el poeta, la inanición de la conciencia del uno cuyo destino es integrarse en una totalidad también unitaria. Sin embargo,

No habrá en el
paraíso otra
muerte.

No la habrá, desde luego, porque el ser pierde de esta manera su entidad, está perdido del decir, porque


Cuántas veces después
de morir
has sentido ganas de vivir,
y probar qué se siente.

Es lo que el poeta llama la muerte grande. Nótese la agilidad que producen los encabalgamientos que no sólo se dan en estos ejemplos sino a lo largo de todo el poemario. Una utilización que va más allá de lo retórico y nos sitúa en el plano de lo visual. De esta manera, por ejemplo, el cielo cae sobre nuestras cabezas o hay una disociación entre el paraíso y su concreción, pues entre él y paraíso aparece un abismamiento visual, como si se cortara el cordón umbilical entre el hombre y su deseo de trascender. Textualidad que aspira y llega a los niveles del caligrama. Es un mirar-leer, como dice Leo Lobos, es la voz que se toca. No es extraño que el poeta irrumpa en el territorio de lo visual, pues, en este sentido, esta otra faceta viene a ser no la otra cara de la misma moneda, sino dos aspectos que se intercomunican y complementan.

A todo esto hay que sumarle ese ritmo sincopado que nos remite al jazz. Otra vez lo urbano y la forma posible de liberación de las cadenas alienantes de las grandes ciudades. Una música que procede de los esclavos rurales negros norteamericanos que acallaban sus penas con el soul y sonreían a pesar de todos sus males. Sonrisa de jazz para que el ser humano pueda recuperar la individualidad de su conciencia que una vez estuvo apegada y en consonancia con la naturaleza.

Mirar el ojo de ese halcón y asustarse/ No del ojo, sino de su alegría”. En este díptico de El hombre de la guitarra azul de Wallace Stevens veo un resumen de lo que vengo diciendo y que Leo Lobos manifiesta de esa manera tan sugerente a lo largo de su viaje por las calles de todas las ciudades del mundo que recorre, en el poemario y en su vida. Asustarse de los sentimientos que surgen del centro de cada cual, asustarnos de mirar al espejo y ver que a pesar de todo brillamos. Miedo no de conocer sino de conocernos. Y todo porque los seres humanos observan la triangular estructuración de la vida que no dice nada a nadie descalzo de preguntas. Quizás cuando todas las palabras pierdan su sentido primero, sobrevivan los latidos eléctricos de unas sílabas cargadas de electricidad latiente de un corazón vivo que irradie energía y luz desde un lugar tan lejano como nosotros mismos.

*Antonio Arroyo Silva: nacido en Santa Cruz de La Palma, Canarias, España, en 1957. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y profesor de Lengua y Literatura Española. Ha sido colaborador de revistas en papel, como Artymaña, La menstrua Alba (de Canarias), Zurgai (de Bilbao) y de revistas como la Sociedad de Escritores de Chile, Cinosargo, la Antología de Poesía Mundial de Fernando Sabido entre otras. Ha publicado los libros de poemas: Las metamorfosis (Cabildo Insular de La Palma, 1991) Esquina Paradise (El Vigía Editora, 2008) y Caballo de la luz (El Vigía Editora, 2010). En preparación tiene los siguientes poemarios: Symphonia, Marzo, Fila Cero, Poética de Esther Hughes y Casi luz. Fue 2º premio en el concurso de poesía de Granadilla (Tenerife), en 1981. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía encuentro 3 Orillas (Tenerife 2009) y en el Homenaje de Poetas del Mundo a Miguel Hernández (junio de 2010). Actualmente es vocal de la Asociación Canaria de Escritores.



Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Published in: on octubre 21, 2010 at 3:57 am  Dejar un comentario  

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Diseño y edición: Óscar Alarcón

Published in: on octubre 20, 2010 at 3:00 am  Dejar un comentario